
Monterrey.- Déjame en la locura, el arte, el vacío, la tristeza; la senectud, el drama, la calma, la entereza; el hastío, la angustia, la duda, la pereza; el canto, la poesía, la soledad, la sorpresa; el furor, la lujuria, el sosiego, la impotencia; el espasmo, la herida, la bondad, la crudeza; el llanto, la libertad, el dolor, la belleza…
Quédate en la ruindad, el odio, el desliz, la amargura; el sarcasmo, lo venal, la destrucción, la locura; el orgullo, la maldad, la traición, la desmesura; la soberbia, el temor, la necedad, la sutura; la fiereza, el rencor, el celo, la ranura; la llaga, el desamor, la ruindad, la incultura, la fricción, el dolo, la ansiedad, la injuria; disfrazados de prejuicios, ocultos en tu franqueza impura…